Más allá del voto

La Primera Enmienda de la Constitución estableció que el Congreso no debería hacer ninguna ley que limitara "el derecho de las personas a reunirse pacíficamente y pedir al gobierno que reparara sus culpas". Sin limitar su participación en la política electoral, las personas y los grupos con recursos muy diferentes, en las calles, en centros de operaciones, y a través de los medios de sus épocas, han demostrado su interés y preocupaciones a la nación. A través de manifestaciones masivas y peticiones a principios del siglo XVIII, el cabildeo formal e informal de los funcionarios del gobierno, y las campañas de escritura de cartas electrónicas, los estadounidenses han ejercido este derecho básico democrático para dar forma al país más allá de la urna electoral.

Proceso de petición

Proceso de petición

El simple hecho de agregar su nombre, junto al de otros, a una apelación oficial reivindica sus derechos e identidad política. Mientras que las peticiones han sido abiertas a todos, fue especialmente importante para aquellos privados de voto. En los comienzos de la República, las peticiones masivas brindaron a los hombres blancos pobres, mujeres, negros libres, y otras minorías un medio para que sus quejas se escucharan y para solicitar un rol en la determinación de la dirección del país.

Bastón del derecho de petición

En la década de 1830, los grupos abolicionistas llevaron a cabo campañas de petición masivas donde exigían el fin de la esclavitud. El 26 de mayo de 1836, la Cámara de Representantes adoptó una “Regla Mordaza” donde se indicaba que todas las peticiones sobre la esclavitud serían pospuestas sin ser leídas, derivadas o impresas. El ex presidente John Quincy Adams, que había regresado el Congreso, tomó la causa de los peticionarios. Lentamente el apoyo para la campaña de Adams creció, y el 3 de diciembre de 1844, la Cámara abolió la regla. El voto fue una derrota importante para los que apoyaban la esclavitud, quienes reconocieron que su poder para mantener el apoyo federal estaba en riesgo. Le entregaron a John Quincy Adams este bastón de marfil en reconocimiento de su liderazgo en contra de la Regla Mordaza.

Petición con los pies

Petición con los pies

Desde protestas locales hasta marchas masivas en Washington, los manifestantes han obligado a los funcionarios a confrontar temas que a menudo ellos han querido evitar. Por cualquier medio imaginable, las personas han llegado al gobierno y demandado que los escuchen. Con carteles, cantando canciones y gritando desde un podio; estas manifestaciones, ya sean hermosas y conmovedoras o irrespetuosas y ofensivas, son un ejercicio del proceso democrático estadounidense.

Cabildeo

Cabildeo

Al igual que otras formas de peticionar, el cabildeo implica realizar acciones con la intención de influenciar la política gubernamental. Desde los días en los que los políticos eran confrontados regularmente en Washington, D.C., en los vestíbulos de los hoteles, ha sido un modo significativo en que las personas han influenciado y participado en su gobierno. El cabildeo ha sido practicado por personas y grupos informales que han defendido sus causas y por profesionales bien financiados que representan corporaciones grandes y organizaciones establecidas con sumas significativas de dinero a su disposición.

Pashmina de seda de Susan B. Anthony

En la década de 1890, se decía que uno sabía que había llegado la primavera en Washington cuando se veía a Susan B. Anthony con su pashmina roja en el Capitolio defendiendo los derechos de las mujeres.


Su recorrido continúa en la sección roja con el reloj grande.